Desde PantallasAmigas acabamos de presentar un nuevo vídeo en nuestro canal de Youtube que explica por qué necesitamos unas normas de convivencia también en los entornos digitales. Con este nuevo vídeo acerca de la netiqueta, invitamos a los más jóvenes a conocer las normas de ciberconvivencia propuestas para su uso en las redes sociales, y disponibles en el web didáctico Netiquetate.com.
Del mismo modo que existe una ética y unos buenos modales asumidos por todos en la vida offline, que aunque no sean leyes de obligado cumplimiento nos ayudan a ser más cívicos, mejores ciudadanos, así también en Internet y otras TIC existe una denominada netiqueta, un conjunto de reglas, con el mismo fin. La netiqueta facilita la convivencia online y por eso es importante conocerla. Desde los tiempos en que surgió este concepto (1995), cuando la interacción social en la Red era sobre todo comunicación escrita vía correo electrónico, han surgido innovaciones en el ámbito de la socialización digital que hacen que se deban continuar adaptando a las nuevas tecnologías y funcionalidades. Así, la propuesta de PantallasAmigas se centra en el nuevo entorno en el que principalmente se mueven los jóvenes internautas: las comunidades virtuales o redes sociales online.
Anteriormente ofrecimos dichos consejos resumidos en otro vídeo, también disponible en nuestro canal de Youtube:
PantallasAmigas fomenta con este sitio web el uso seguro y responsable de las etiquetas en las redes sociales, fuente habitual de pérdida de privacidad y problemas de convivencia.
Las redes sociales de Internet están siendo usadas como medio de comunicación y socialización siendo una de sus principales funciones servir de lugar para compartir experiencias y momentos vitales.
Una de las manifestaciones más frecuentes de este fenómeno es la publicación de fotografías, algo cada vez más extendido e inmediato gracias a los smartphones conectados a Internet. En ocasiones, especialmente por parte de los adolescentes, las imágenes que se publican son poco afortunadas y pueden ocasionar molestias a sus protagonistas. Si se añaden etiquetas que los identifican con nombres y apellidos, el resultado es aún peor.
Jorge Flores , Fundador y Director de PantallasAmigas resume el problema en los siguientes términos: «Las redes sociales, en esencia, no han generado nuevos riesgos en Internet pero sí han aumentado la intensidad y prevalencia de algunos de ellos, especialmente en lo referente a privacidad y convivencia. Nos incitan, en ocasiones de forma poco recomendable o transparente, a compartir. Esto siempre significa pérdida de privacidad y, en muchos casos, conflictos. Las etiquetas tienen la facultad de potenciar esos riesgos y, por ello, es muy importante saber cómo usarlas de manera adecuada».
Una etiqueta vale más que mil palabras
El recurso educativo ETIQUETASsinPROBLEMAS.com puesto en marcha por PantallasAmigas con motivo de la celebración el 28 de enero del Día Europeo de la Protección de Datos, provoca una reflexión sobre qué significa poner etiquetas y qué efectos puede generar. Como señala Jorge Flores «una etiqueta vale más que mil palabras. Resulta que otras personas pueden estar contando nuestra vida a golpe de etiqueta... ¿con qué derecho?».
Para conseguir este objetivo el web presenta mediante sendas animaciones, ocho situaciones diferentes en las que etiquetar a alguien puede provocar un problema. «En ocasiones, el daño es involuntario y fortuito pero en otras el daño es intencionado, más o menos descarado, e incluso puede formar parte de una estrategia de ciberbullying.»
El alumnado del colegio San Agustín aporta su valoración al proyecto
Durante esta mañana, varios grupos de alumnos de este centro madrileño han atendido a una sesión centrada en las redes sociales con énfasis en la convivencia y la privacidad. A lo largo de la charla han probado este material didáctico facilitando sus opiniones y experiencias en relación con las fotografías y las etiquetas. PantallasAmigas pone el énfasis en que sean ellos quienes desarrollen el espíritu crítico y tomen sus propias decisiones. «Les ayudamos a ver, a proyectar, a comprender las situaciones y las consecuencias y cómo pueden prevenir efectos indeseados tanto para ellos como para las demás personas».
PantallasAmigas viene realizando otras actuaciones relacionadas en el ámbito de la promoción de la privacidad y la protección de datos personales en las redes sociales de Internet.
(Artículo de Jorge Flores , director de PantallasAmigas.)
Cada vez es más sencillo y común subir imágenes a Internet. En el contexto de las redes sociales existe además la posibilidad de poner etiquetas, esto es, relacionar a personas son esas fotografías. ¿Nos hemos parado a pensar qué implicaciones puede tener esta función?
Fotografías, etiquetas y privacidad
Publicar una imagen en una red social es una acción casi cotidiana para los y las adolescentes y, en muchas ocasiones, esas fotografías se completan con etiquetas. Si subir una foto a Internet puede ser en ciertas ocasiones un atentado contra la privacidad de personas implicadas en esa instantánea ¿qué efectos puede causar el empleo de etiquetas? Veámoslo, salvando las diferencias de funcionamiento entre las distintas redes sociales, los condicionantes de configuración de privacidad de las mismas y sin pecar de exceso de detalle.
De manera sencilla, podemos decir que una etiqueta en una fotografía es una marca que relaciona esa imagen, y en particular un área rectangular de la misma, con una determinada persona. La marca se asocia, por lo general, a la zona de la fotografía donde aparece esa persona.
¿Qué ocurre cuando te etiquetan? Son dos los efectos:
Efecto de asociación: Si te etiquetan, te están relacionando con esa fotografía y, en particular, con un área de esa fotografía que por lo general es la zona en la que apareces. No obstante, no hay manera de asegurar esta correspondencia ya que la red social permite marcar una zona gráfica, un conjunto de pixels, que no es capaz de interpretar.
Efecto de difusión: Si te etiquetan, los “amigos” de tu Red Social serán avisados de que has sido etiquetado en una nueva fotografía y que para verla les basta un simple click. Tan fuerte es el efecto llamada y difusor de esta funcionalidad ligada a las imágenes que ofrecen las redes sociales que incluso los usuarios la usan para otros fines, a modo de aviso, sin atender a su original misión que es identificar a una personas en una imagen.
En definitiva, ello supone que otras personas van a tener un aviso de que tú estás relacionado con una imagen y podrían verla incluso antes de que tú supieras que esa imagen está publicada. Si tienes suerte, sabes que esa foto existe y estás implicado en la misma e incluso puedes presuponer que alguien la puede haber subido online, sea esto o no de tu agrado. Sin embargo, la etiqueta es una llamada de atención, un altavoz para la labor de pregonero de tu vida que realizan los demás y las redes sociales. De pronto, muchos “amigos” tuyos saben que pueden ver un fotograma de tu película vital.
Protección de datos personales e imágenes online.
Tu imagen es un dato personal tuyo y, como tal, la legislación sobre protección de datos personales te otorga (excepción para menores de 14 años e incapaces) la potestad de decidir sobre el uso que se hace del mismo. Además, cabe mencionar que existen datos dotados de especial protección que, por ejemplo, están relacionados con la religión, la salud o la orientación sexual.
¿Hasta qué punto es legal que una persona suba una imagen a Internet en la que puedes ser reconocido sin tu permiso? En principio, es tu dato personal, si bien existen muchas matizaciones respecto al tipo de imagen, el contexto… que no abordaremos ahora. Si tuvieras menos de 14 años o fueras incapaz, el asunto sería aún más delicado. De todo esto, podemos concluir que las imágenes online representan un reto legal.
Las etiquetas: de una imagen desapercibida a un dato personal.
No obstante, al margen de lo anterior, hay que analizar la afección de la privacidad y, en este caso, la sobreabundancia de imágenes online actúa como factor de protección: una aguja en un pajar, podría decirse. Aquí es donde las etiquetas cumplen su función y donde de forma efectiva, por tanto, destacan la presencia de esa imagen que podía haber pasado desapercibida, precisamente entre aquellas personas relacionadas contigo en la Red Social. Es ahí, en el plano cercano de tus relaciones online, cuando el dato personal se puede volver incluso más sensible y adquiere mayor alcance por el poder multiplicador del contexto de las redes. Etiquetar una fotografía supone agregar un mayor carácter de dato personal y mayor visibilidad.
Los problemas de las etiquetas
En el plano práctico, al margen de lo relacionado con la legislación de datos personales, podemos identificar escenarios concretos donde las etiquetas causan problemas de privacidad que, en muchas ocasiones, son origen y/o consecuencia de una mala convivencia digital. De igual manera, cabe señalar que estos problemas pueden ser causados de manera accidental o bien de forma intencionada.
Problemas que pueden darse tanto sin mala intención como intencionadamente:
Etiquetado en un contexto inoportuno por la actitud, el lugar, el momento, la compañía…
Etiquetado revelando el aspecto físico de alguien representado en la red social sin imagen o mediante un avatar.
Problemas que pueden generarse con mala intención:
Insultos, ofensas públicas y amenazas, por ejemplo, relacionando a la persona etiquetada con una foto lesiva de su imagen o amenazante.
Engaño para que la imagen implicada, que puede ser hiriente o desagradable, sea vista por la persona etiquetada, atendiendo a la notificación de que una etiqueta le afecta.
Algunos recursos para la prevención
La privacidad en las redes sociales y el etiquetado inadecuado en particular son retos que preocupan desde hace tiempo a PantallasAmigas ya que constituyen además un factor de riesgo para otros problemas como el grooming o el ciberbullying. Es por ello que hemos promovido muy diversos recursos educativos relacionados con en esta temática.
En el caso de http://www.redayneto.com (febrero 2010) buscamos con la Agencia Vasca de Protección de Datos la promoción de la cultura de la privacidad y la protección de datos personales desde edades tempranas, desde los 7 años.
Las Redes Sociales se han instalado en nuestras vidas con determinación y celeridad. Aportan relaciones sociales que ayudan incluso a cubrir necesidades básicas del ser humano. Sin embargo, la dinámica con la que actúan y las formas de uso de quienes participamos de ellas generan efectos no deseables relacionados con la privacidad.
Principales retos de las redes sociales: privacidad y convivencia.
Las redes sociales no han incorporado nuevos riesgos a quienes usamos Internet puesto que ésta ya era una Red Social. Sin embargo, sí se pueden destacar dos aportaciones de relevancia por parte de estos contextos online que pueden comprometer nuestro bienestar.
Pérdida de privacidad.
Es un hecho constatado que las redes sociales, en cuanto que giran en torno a personas identificadas e identificables, han puesto en compromiso la privacidad de quienes las usamos. La merma de privacidad es un daño en sí mismo, efectivamente, una pérdida. Supone además un factor de riesgo o catalizador en otras circunstancias desagradables puesto que cuanto más se sepa de una persona, sin duda, más vulnerable es: pensemos en el acoso de un pederasta, en un caso de ciberbullying o en un traumático fin de una relación personal.
Por otro lado, un efecto derivado y poco deseable relacionado con la pérdida de privacidad es una conformación de la identidad digital más compleja, compuesta de más informaciones, y más diferida, en tanto que depende en mayor medida de lo que las demás personas refieran respecto de uno.
Mayor exigencia para la ciberconvivencia.
Las redes sociales, suelo decir, son las “verbenas de Internet”. Disfrutamos pero todos estamos más juntos, rozamos más, incluso nos damos codazos o empujones sin pretenderlo, tropezando unos con otros. Esto genera, como en las verbenas, más amoríos y más peleas. El nivel de exigencia para la convivencia es elevado en las redes sociales porque, efectivamente, nos “socializan”, en muchas ocasiones de forma abusiva y sin que lo percibamos.
¿Cómo proteger la privacidad en las redes sociales? Seis claves para ayudar a los adolescentes.
La protección de la privacidad en general y en las redes sociales en particular debe ser un tema relevante en la formación de los menores que, según los estudios, desde los once años comienzan a coquetear con estos entornos. Para ello, se detallan seis acciones son las líneas a incentivar, las competencias y actitudes que en ellos debemos ser capaces de estimular:
Conocer y configurar de manera detallada las opciones de privacidad. Se trata de un consejo clave pero, en general, mal asumido. Enseñar a configurar las opciones de privacidad es importante pero considero que lo fundamental es ayudar a conocer cómo funcionan y los efectos posibles de una mala configuración así como las limitaciones de estas opciones. Veáse este vídeo de ejemplo.
Identificar las funciones y los efectos de cada acción. Es demasiado frecuente equivocarse y ubicar en lugar erróneo alguna información. Ya hace tiempo Facebook realizó cambios en este sentido avisando de forma gráfica sobre en qué lugares, de qué forma, se propagaría un determinado comentario. Además, aunque la acción ocasione el efecto buscado, con frecuencia se desconoce qué otras implicaciones o consecuencias tiene. Se trata de un terreno donde la iniciativa corre por cuenta de la red social. Lo mismo sucede en el proceso de alta, donde conviene señalar que las condiciones planteadas son de especial importancia y afectan a cómo y dónde pueden usarse nuestros datos, por lo que es preciso una detallada lectura.
Proteger los datos personales. Se trata de datos esenciales y su especial relevancia debe ser puesta de manifiesto para dotarles de una especial protección. En esta labor nos amparan las leyes aunque, a pesar del gran camino andado, no siempre son eficientes o aplicables.
Proteger personalmente los datos. Este es un aspecto clave. Los datos (imágenes, informaciones…) aunque en muy diferentes formas, suelen tener origen en uno mismo. Ése es el primer filtro. Parece evidente pero decimos demasiadas cosas de nosotros mismos sin reflexionar sobre su oportunidad en diferentes momentos o contextos.
Mantener una actitud proactiva en la defensa de los datos propios. En las redes sociales son demasiado abundantes los datos que unas personas aportan sobre las demás y es, por desgracia y en especial en la adolescencia, muy común que lo hagan de manera inconsciente, negligente, compulsiva o incluso temeraria. Frente a esto se ha de mantener una actitud proactiva en defensa de la privacidad y ello supone tres acciones:
informar a los demás sobre nuestro criterio al respecto.
supervisar lo que se publica de nosotros.
ejercer, si es preciso, nuestro derecho a eliminarlos.
El etiquetado en las fotografías es un ejemplo muy ilustrativo.
Evaluar las actitudes y condiciones de privacidad de los contactos. Los contactos, a quienes las redes sociales llaman “amigos”, son un factor clave en relación a la propia privacidad. Sin embargo, es sabido que los adolescentes pueden sumar con facilidad varios cientos de amigos que tendrán criterios al respecto desconocidos y dispares. Al margen de su actitud, más o menos considerada, es importante conocer las condiciones en las que usan las redes sociales. Estas condiciones hacen referencia a sus conocimientos y competencias y, en relación con éstas, a sus configuraciones de privacidad. Así, un contacto que pudiera ser considerado y respetuoso puede afectar de manera involuntaria nuestra privacidad con una configuración y/o acción inadecuada.
En la base de todo esto está la cultura de la privacidad : valorarla y aprender a cuidarla. En este sentido están haciendo una destacable labor las Agencias de Protección de Datos que, más allá de la protección de datos personales realizan campañas de concienciación al respecto. Un recurso online para la sensibilización temprana son “Las aventuras de Reda y Neto” Preservar la privacidad merece realmente la pena porque Internet es un difusor de información muy potente y con mucha, pero que mucha memoria.
Con motivo del Día contra la Violencia hacia las Mujeres se celebran en Galdakao las VI Jornadas de Igualdad “Adolescencia, Redes Sociales y Género” que analizarán, desde una perspectiva de género, qué papel juegan las mujeres en el nuevo entorno de socialización que supone Internet y las redes sociales online.
A lo largo de dos días, lunes 29 y martes 30 de Noviembre, tiene lugar en el municipio vizcaíno de Galdakao unas sesiones técnicas que analizan la situación y el rol de las mujeres en este nuevo e importante contexto digital.
Sin duda, Internet es un entorno relacional que cada vez toma mayor peso en nuestra sociedad, más aún en la edad adolescente. En el mismo se pueden reproducir roles de la vida off line o, también, crear nuevos. Es sabido que las TIC representan una gran oportunidad para el desarrollo de las personas pero no es menos reconocido que suponen en ocasiones tanto un medio como un lugar para la victimización. Muchas personas adultas sufren acoso y agresiones online. También niñas, niños y adolescentes son objeto de maltrato tanto por parte de personas adultas (explotación sexual infantil, grooming…) como por sus iguales (ciberbullying).
A lo largo de estas dos jornadas matutinas se realizará un análisis de diversos aspectos en relación a las nuevas generaciones y las redes sociales, siempre desde la perspectiva de género. En la primera jornada, hay un mayor énfasis en la identificación y prevención de riesgos. La segunda mañana está más enfocada a la identificación de oportunidades.
Programa
29 de Noviembre
Uso de Internet por parte de los y las jóvenes europeo/as
Redes Sociales para la participación y la educación
Silvia Muriel, Consultora en materia de perspectiva de género
Las TIC como contexto de desarrollo para los y las menores Diana González , responsable de eDentity
Fomento de la ciudadanía digital y la ciberconvivencia
Jorge Flores, PantallasAmigas
Iratxe Lasúen, Asesora en la Oficina de Infancia y Adolescencia del Ararteko conducirá los debates.
PantallasAmigas ha prestado su apoyo al Área de Igualdad de Oportunidades del Ayuntamiento de Galdakao en la concepción y desarrollo de las jornadas puesto que la educación por la equidad de género es una constante que, como no podía ser de otra manera, está reflejada en los objetivos de la entidad: uso seguro y saludable junto con el ejercicio de la ciudadanía digital responsable.
Un proyecto del Instituto de Investigación para la Justicia da como resultado el Memorándum sobre la protección de datos personales y la vida privada en las Redes Sociales en Internet, en particular de niños, niñas y adolescentes (Memorándum de Montevideo).
El Instituto de Investigación para la Justicia creó en Julio de 2009 en el seno del Seminario “Derechos, Adolescentes y Redes Sociales en Internet” un instrumento para el avance en la protección de la infancia y adolescencia en Internet. Aunque dirigido especialmente a los países de América Latina y del Caribe, puede decirse que buena parte de sus indicaciones y la totalidad de los principios que lo inspiran son de plena aplicabilidad hoy en día en España y en Europa.
Se identifican cerca de un centenar de líneas de acción en forma de recomendaciones agrupadas en cuatro ejes principales:
Para los Estados y entidades educativas para la prevención y educación de niños, niñas y adolescentes.
Sobre el marco legal y la aplicación de las leyes.
En materia de políticas públicas.
Para la industria.
No obstante, al margen de este conjunto de orientaciones, algunas de las cuales ya se han puesto en marcha con notable éxito en España, parece de especial interés poner de relieve dos ideas presentes en su fundamentación:
Utiliza como referente normativo principal la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño (CDN) y en diversas ocasiones recuerda “la necesidad de que todas las medidas que se tomen prioricen el interés superior de niñas, niños y adolescentes, guardando un equilibrio entre las necesidades de protección contra la vulneración de sus derechos y el uso responsable de esas herramientas que representan formas de ejercicio de sus derechos”. Con demasiada frecuencia la observación del “interés superior del menor” es ignorado en un entorno donde aparece expuesto a circunstancias de complejo afrontamiento debido a su corta edad.
Destaca la labor preventiva y proactiva que han de adoptar los agentes implicados. “Los organismos multilaterales deberán incluir en sus documentos, directrices o recomendaciones a las niñas, niños y adolescentes, como sujetos especialmente protegidos y vulnerables respecto del tratamiento de sus datos personales. Asimismo deberán enfocar esfuerzos para promover o fortalecer una cultura de protección de datos en las niñas, niños y adolescentes.”
Es este punto, desde PantallasAmigas queremos volver a insistir en dos aspectos que la experiencia, y en concreto el trabajo directo con niños, niñas y adolescentes, nos ha revelado como primordiales:
1) Cuidado de los datos personales y cuidado personal de los datos.
Es una cuestión de protección de datos personales pero también una cuestión de protección personal de los datos. Es cultura y es actitud, precisamente aspectos más laboriosos de cambiar y cultivar que los conceptos y los procedimientos. La necesidad de trabajar en diversos planos apuntada en el Memorándum de Montevideo evidencia este doble matiz donde la concienciación y la educación son el recurso complementario en ocasiones, alternativo en otras, a las políticas públicas y las prácticas empresariales, máxime en un entorno globalizado y volátil con implicaciones reales directas de gran alcance.
2) Privacidad inferida y por cuenta ajena.
Se trata de una cuestión colectiva y colaborativa, de convivencia online, de responsabilidad y respeto, porque la privacidad propia depende en mucho de las demás personas.
Ambas cuestiones podrían resumirse con esta frase: Protege tu privacidad pero cuida también mi privacidad mientras yo guardo la tuya como si fuera mía.
Netiqueta quiere decir ‘normas de etiqueta en la Red’ o, dicho de otra manera, compendio de indicaciones para guardar las buenas formas en Internet. Se trata de un conjunto de sugerencias que nace por convenio entre las personas que comparten un espacio común, una aplicación, un servicio determinado en Internet. No tienen validez legal y son complementarias a las normas generales de uso, las reglas del servicio, que pueda tener cada website o aplicación online. Si no se respetan, se pueden causar molestias y la persona responsable puede ser ignorada e incluso repudiada por el resto de la comunidad de usuarios.
Son pautas que facilitan la comunicación y la convivencia digital. Cuando el conjunto de personas que comparten un lugar en la Red las respetan, el ambiente es mucho más agradable, satisfactorio e interesante. Es por ello que han surgido de manera espontánea desde el inicio de la comunicación online. Las hay generales para Internet o específicas para los chats, los foros, los blogs… Son convenios que cambian con el paso del tiempo debido a la evolución de la Red y sus aplicaciones y, por supuesto, al cambio en las características e intereses del conjunto de usuarios que las comparten.
La Netiqueta Joven para Redes Sociales ofrece pautas para la convivencia online y sirve de referente para el ejercicio de la ciudadanía digital. No se trata de una lista de consejos de seguridad para evitar riesgos propios o ajenos. Sin embargo, las buenas formas, la cortesía y el respeto por los demás implican también no perjudicar su seguridad ni privacidad. Al mismo tiempo, es preciso ayudar a los demás a que sean buenos convecinos online y no nos causen molestias, ni siquiera de manera involuntaria.
La Netiqueta Joven para Redes Sociales está pensada por y para los adolescentes y jóvenes que disfrutan de su vida online en redes sociales como Tuenti, Facebook, Hi5, Bebo, Orkut, Fotolog… Tiene como finalidad mejorar su experiencia online en estos nuevos entornos de socialización intensiva. Contribuye a mejorar la ciberconvivencia y a evitar conflictos, potencia el sentimiento de pertenencia a la comunidad y de corresponsabilidad, y deviene, en definitiva, en el ejercicio y construcción de la ciudadanía digital activa como garante imprescindible de los derechos y deberes individuales y colectivos.
Cuenta con 16 enunciados articulados en tres fines principales:
Guardar consideración y respeto por las demás personas.
Preservar la privacidad ajena.
Contribuir al buen ambiente de la Red.
Netiqueta Joven para Redes Sociales
Muestra consideración y respeto hacia los demás:
Pide permiso antes de etiquetar fotografías subidas por otras personas. Puede ser que a pesar de estar publicadas online no sea conveniente estar etiquetado para alguien.
Utiliza las etiquetas de manera positiva, nunca para insultar, humillar o dañar a otras personas. Ayuda a crear el ambiente agradable y de confianza que a todos nos gusta compartir.
Mide bien las críticas que publicas. Expresar tu opinión o una burla sobre otras personas puede llegar a vulnerar sus derechos e ir contra la Ley. La libertad de expresión termina donde comienzan los derechos de los demás. La injuria, la calumnia y otras acciones contra el honor o la intimidad son delitos.
No hay problema en ignorar solicitudes de amistad, invitaciones a eventos, grupos, etc. Si lo hacen contigo, no insistas ni pidas explicaciones.
Evita la denuncia injusta como spam para no perjudicar a quienes hicieron comentarios correctos. La información abundante, interesante y veraz es un tesoro.
Usa las opciones de denuncia cuando esté justificada la ocasión. Realizar acusaciones a la ligera o de manera injusta genera desconfianza y enfado.
Cuida la privacidad de las demás personas:
Pregúntate qué información de otras personas expones y asegúrate de que no les importa. En ocasiones contamos aspectos de nuestra vida con otras personas o de la vida de los demás sin tener en cuenta cómo les puede afectar que eso se sepa. Respeta la privacidad de los demás como te gustaría que respetasen la tuya.
Para etiquetar a otras personas debes hacerlo sin engaño y asegurarte de que no les molesta que lo hagas. Cuando etiquetas a alguien estás aportando mucha información que además, en muchos casos, se propaga de forma inesperada e incómoda.
No puedes publicar fotos o vídeos en las que salgan otras personas sin tener su permiso, como regla general. La imagen (fotografía, vídeo…) de cada cual es un dato personal y el derecho a decidir cómo se utiliza le pertenece a esa persona en exclusiva.
Antes de publicar una información que te han remitido de manera privada, pregunta si lo puedes hacer.En las redes sociales, la información circula con demasiada velocidad de un lado a otro y lo que es privado se puede convertir en un secreto a voces.
Contribuye al buen ambiente de la Red:
Facilita a los demás el respeto de tu privacidad e intimidad. Comunica a tus contactos, en especial a los nuevos, cómo quieres manejarlas. Deja claro tu criterio para que lo puedan respetar diciéndoles qué cosas no admites como, por ejemplo, que reutilicen fotos que puedan ver en tus álbumes privados, que te etiqueten sin permiso o que expongan datos acerca de ti en páginas a la vista de otros.
Recuerda que escribir todo en mayúsculas puede interpretarse como un grito. Se trata de un acuerdo, de una norma no escrita que muchas personas utilizan. Tenerla en cuenta no supone esfuerzo y ayuda a entenderse bien en cualquier circunstancia.
Usa los recursos a tu alcance (dibujos, símbolos, emoticonos…) para expresarte mejor y evitar malentendidos. El estado de ánimo, las diferencias culturales o sociales, las experiencias previas… pueden dificultar la comunicación entre dos personas, más aún si ni están cara a cara. Comprender y utilizar símbolos de apoyo te ayudará a esquivar problemas por malas interpretaciones.
Ante algo que te molesta, trata de reaccionar de manera calmada y no violenta. Nunca actúes de manera inmediata ni agresiva. A veces las cosas no son como parecen. Puede que simplemente busquen la provocación o el engaño y si se reacciona mal habrán conseguido su objetivo. Puede tratarse también de errores o acciones no intencionadas.
Dirígete a los demás con respeto, sobre todo a la vista de terceros. Si alguien comete algún error, imprudencia o te molesta, sé amable al hacérselo ver y, si es posible, hazlo en privado.
Lee y respeta las normas de uso de la Red Social. No todas las redes sociales (Tuenti, Facebook, Hi5, Bebo, Orkut, Fotolog…) tienen las mismas reglas. Sin embargo, siempre son las reglas de juego de obligado cumplimiento para todos.
Más información sobre la Netiqueta Joven para Redes Sociales: Netiquetate.com
Un 14% de los alumnos de Secundaria ha sido víctima de insultos, burlas, amenazas, suplantación de identidad, difusión de imágenes comprometidas o rumores, al menos una o dos veces a la semana mediante internet (webs -incluyendo redes sociales-, chat, mensajería instantánea, correos electrónicos) o por medio del teléfono móvil.
Así se refleja en una encuesta realizada por los equipos de Educació i Ciutadania y el de Psicologia del Desenvolupament i l´Educació de la Universitat de las Baleares. Jaume Sureda, uno de los investigadores que ha realizado este informe junto a Rubén Comas y Mercè Morey, precisa que ese porcentaje no representa a víctimas de ciberacoso en todo el sentido de la palabra, ya que que éste implica una intimidación con reiteración en el tiempo.
De todas formas, los autores precisan que el acoso escolar ´tradicional´ sigue siendo más habitual que el ciberbullying aunque puntualizan que ante este, la indefensión es más grande.
Sureda, catedrático de Pedagogía Aplicada y Psicología de la Educación, explica que el peligro de los menores antes las nuevas tecnologías no está tanto en los contenidos (pornográficos, violentos, discriminatorios...), sino en sus relaciones en estos nuevos medios.
Así, en el informe figura que el sistema de mensajería instantánea MSN, el chat y las redes sociales online como Facebook o Tuenti (redes que utilizan siete de cada diez adolescentes de las islas baleares) son los escenarios más frecuentes del ciberbullying porque es más fácil en ellas mantener el anonimato y encontrar aliados que aplaudan sus insultos, burlas o amenazas.
Un 12,9% respondió que había insultado a través del MSN, pero de forma ocasional.
Un 1,1% dijo que suplantaba la identidad de compañeros en el Messenger, por lo menos una vez a la semana.
Son, en su mayoría, chicos.
En la mayoría de los casos, los jóvenes que sacan peores notas llevan a cabo más actos de intimidación ocasional que los que obtienen mejores calificaciones.
El 13,6% de los intimidados dijo que era compañero del agresor y que se llevaban bien.
Un 21% indicó que habían sido amigos.
Un 25% señaló que no tenían ninguna relación.
Entre un 20 y un 25% de los casos, la víctima no fue acosada por sólo una persona, sino por un grupo.